2020: El año de los dos centenarios

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por Juan José Farías

En este ajetreado 2020 que nos toca transitar, también hay lugar para el recuerdo y el homenaje. Hoy, desde estas páginas, conmemoramos el centenario del nacimiento de dos grandes escritores del género fantástico: Isaac Asimov y Ray Bradbury.

SOBRE ISAAC ASIMOV

Isaac Asimov nació en Petróvich, Rusia, el 2 de enero de 1920. tenía 3 años cuando su familia se trasladó a los Estados Unidos para radicarse en Brooklyn, dónde su padre regenteaba un puesto de revistas, sobre todo de ciencia ficción. Así trabó por primera vez contacto con el género al que dedicaría la mayor parte de su carrera.

Asimov fue profesor de bioquímica en la Universidad de Boston y escribió más de 400 libros no solo de ciencia ficción, sino también de historia y divulgación científica. Dentro del género, se especializó en la vertiente llamada «dura», aquella en la que las tramas privilegian el rigor científico. Una de sus mas grandes contribuciones es la creación de las tres leyes de la robótica, que rigen el comportamiento de los robots en todas sus historias:

1 Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.

2 Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley.

3 Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

En una época en la que las computadoras eran tan grandes que ocupaban habitaciones enteras, Isaac Asimov convirtió a una de ellas en uno de sus mejores personajes: Multivac. Esta inteligencia artificial aparece en varias historias entre 1955 y 1975. Inicialmente se trata de un complejo equipo manejado por técnicos especializados del gobierno norteamericano (de hecho, el nombre proviene de Univac, la primera computadora mainframe fabricada en USA), que a lo largo de los relatos va mutando hasta convertirse en una entidad de energía pura que habita el hiperespacio y se ha fusionado con las mentes de los descendientes de la Humanidad.

Asimov falleció el 6 de abril de 1992. La causa oficial de su deceso fue un ataque cardíaco, pero la verdad es que murió por una transfusión de sangre infectada de VIH que le fue suministrada durante la operación, aunque dados los prejuicios que en la época rondaban al SIDA el hecho se mantuvo en secreto durante muchos años.

A lo largo de su carrera cosechó numerosos premios, incluidos varios Hugo y un Nebula. También recibió catorce doctorados Honoris Causa por diversas universidades y en su honor se bautizaron un asteroide del cinturón de asteroides, el 5020 y un cráter en el planeta Marte.

RAY BRADBURY

Raymond Douglas Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Waukegan, Illinois aunque su familia se mudó varias veces hasta establecerse finalmente en Los Ángeles, California, en 1934. Desde su juventud fue un ávido lector y un escritor aficionado, aunque no pudo asistir a la universidad por razones económicas, se propuso suplir esta falta de educación formal mediante la lectura.

Su obra abarca diversos géneros, desde el policial hasta el realista y costumbrista, pero el grueso de su carrera lo hizo en la ciencia ficción. También se desempeñó como argumentista y guionista en varias películas y series de televisión, entre las que destaca la adaptación de Moby Dick realizada en 1956 en colaboración con John Huston.

Bradbury destacó en un estilo completamente distinto al de Asimov, la llamada ciencia ficción «blanda», un subgénero en el que la tecnología no es importante y el acento se pone en la forma en que esta influye sobre el ser humano. Algunas de sus obras más conocidas, como las recopilaciones de cuentos Crónicas Marcianas (1950) y El hombre ilustrado (1951) o sus novelas El vino del estío (1957) y La feria de las tinieblas, están más cercanas al realismo mágico que a la ciencia ficción. Él mismo declaró que no era escritor de ciencia ficción sino de fantasía y que su única novela de ciencia ficción es Fahrenheit 451 (1953), una novela distópica sobre la deshumanización a la que puede llevar la tecnología mal empleada y una crítica mordaz a la censura.

Bradbury se definía a sí mismo como «un narrador de cuentos con propósitos morales» y afirmaba que el destino de la humanidad era «recorrer espacios infinitos y padecer sufrimientos agobiadores para concluir vencido, contemplando el fin de la eternidad».

Al igual que Asimov, también Bradbury tiene un asteroide nombrado en su honor, el 9766. Murió a los noventa y un años, el 5 de junio de 2012 en Los Ángeles, California. A petición suya, su lápida funeraria, en el Cementerio Westwood Village Memorial Park, lleva el epitafio: “Autor de Fahrenheit 451”.

DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

En resumen, este vapuleado año tendrá muy poco que ofrecernos, pero al menos para los amantes de la ciencia ficción es un año para recordar. Para recordar… a dos verdaderos maestros.


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