Antes de las 8

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por Claudia, la profe | para C.F.

Suelo ver por la mañana temprano a una joven médica y vecina del edificio donde vivo. Sale acompañada de su pareja quien la lleva en auto -deduzco- hasta el Hospital donde trabaja. No es que yo sea adivina, simplemente ella va vestida con su atuendo médico, ambo de color, y antes de las 8 porque sus guardias comienzan a las 8. La he visto en días de calor, con lluvia, con frío, en feriados, este último 25 de diciembre… Y me pregunto cada vez que esto sucede si esta médica ahora dedicada a cuidados postcovid no estará cansada. Algunos y algunas dirán que si eligió esa profesión no tiene por qué estar cansada. Que también el abogado o el maestro o el bombero pueden estar cansados de su actividad. Y es verdad. Pero que quede claro que nadie eligió esas profesiones para ser desarrolladas en medio de esta pandemia monstruosa. Y esto de monstruoso no lo digo para dar miedo a los chicos, sino para generar respeto en los adultos y adultas. Esta médica como todos sus pares de nuestro país, de la región y del mundo habrá elegido ser médica para curar gente con enfermedades pero descarto que jamás habrá imaginado que lo iba a hacer en medio de semejante contexto. Y cada vez que la veo con su ambo de color pienso en su equipo de trabajo, en sus colegas médicos, en los enfermeros y enfermeras, camilleros, personal de laboratorio, de limpieza, de cocina, de seguridad, los choferes de ambulancia, los administrativos y administrativas… Cuánta gente, ¿no?, que “se disfraza” a diario para proteger y protegerse, que dejan sus casas y a sus familias para cuidar. Y que, convengamos, no lo están haciendo sólo para llenar sus cajas fuertes de “abultados” sueldos. Cada vez que la veo me pregunto cómo se habrá sentido cuando al comienzo eran vitoreados como superhéroes. Cuando la gente en diferentes lugares del país -y del mundo- los aplaudía y les cantaba. Y me pregunto cada vez que la veo qué sentirá ahora que mucha de esa gente dejó de cantar porque está “cansada” y tiene que ir a la playa o a una fiesta clandestina o al gimnasio o a hacer las compras navideñas o a reunirse sin protocolos. Simplemente porque está cansada. Cuando la veo me pregunto qué sentirá o qué pensará -si le da el tiempo para eso- cada vez que ingresa un nuevo paciente con Covid al Hospital. ¿Habrá gente que se habrá creído en serio que los del personal de la salud eran superhéroes? Porque si se la creyeron entonces hoy se justifica que los que estamos fuera de los hospitales prioricemos nuestro cansancio. Pero ojo, que quede claro: que los trabajadores y trabajadoras de la salud no son ni serán superhéroes. Son gente común como cualquiera que “se disfraza” para atender a los pacientes, que insisten en resistir para no morir. Pero no me refiero a la canción “Resistiré” que tantas noches les cantamos para darles ánimo y expresar nuestro agradecimiento. ¿No sería hora de volver a agradecer pero esta vez con los hechos y no con los cantos ni con los aplausos? Porque lo que este sector de trabajadores de la salud precisa es eso… reconocimiento y, sobre todo, respeto. Y qué mejor que para lograrlo volvamos a cuidarnos, volvamos a respetar las normas sanitarias, nos vacunemos cuando sea el momento, permitamos que nos cuiden, no nos aglomeremos y seamos fuertes, para no cansarnos. Porque son ellos y ellas los que se están cansando.


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One thought on “Antes de las 8

  • el enero 8, 2021 a las 10:45 pm
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    Excelente artículo. Coincido totalmente . Oportuno en un momento crítico como el presente. Vicky Sato

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