Proyecto Hail Mary. Lo nuevo de Andy Weir

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por Juan José Farías

Andy Weir alcanzó la fama como escritor cuando su opera prima El Marciano (The Martian, 2011) fue lleva al cine por Ridley Scott en 2015. Una vez que el gran público se enamoró de su ingeniosa y versátil pluma, la suerte le sonrió, convirtiéndolo en un número uno en ventas. Pero su siguiente obra, Artemisa (Artemis, 2017), un thriller de Ciencia Ficción ambientado en una ciudad lunar, no tubo tan buena recepción. Así que esta, su tercera novela, tiene por delante el desafío de recuperar el lugar de privilegio que le otorgó su obra debut. Y posee las cualidades necesarias para conseguirlo.

DICEN QUE LA DISTANCIA ES EL OLVIDO
El protagonista de esta novela es Ryland Grace. Al inicio de esta lo encontramos saliendo de un coma en una nave a años luz de la Tierra y con dos cadáveres como única compañía. Cuenta apenas con recuerdos fragmentarios de su vida anterior, que se van incrementando a medida que transcurre la trama, llevándolo a descubrir que el destino de la humanidad y de otras razas de la galaxia, dependen casi exclusivamente de él.
Y si digo «casi» es porque Ryland contará con la colaboración de Rocky, un alienígena perteneciente a una de esas tantas razas en peligro, con quién deberá superar antes que nada la barrera del lenguaje para luego poder forjar una amistad que le permita salvar al cosmos de la inminente amenaza.

Y así llegamos al otro gran punto en cualquier historia de este tipo: el malo de turno. En este caso, se trata de una forma de vida que se propaga de estrella en estrella, consumiéndolo todo a su paso, con la mas completa indiferencia hacia la destrucción que deja tras de sí. Este es uno de los mayores aciertos de la obra de Weird: estamos hablando de un organismo vivo, pero desprovisto de moral o raciocinio, que actúa sin otra intencionalidad que la propia supervivencia y se comporta como un desastre natural.

LA CONSTRUCCIÓN DE UN UNIVERSO A PUNTO DE SER DESTRUIDO
El autor declaró en una entrevista que siente que su debilidad como escritor está en la construcción de personajes, defecto que intenta superar en esta nueva novela. Se nota el esmero puesto en desarrollar la personalidad de su héroe que, para empezar, no es tal. Ryland Grace no es un soldado, a decir verdad ni siquiera es un astronauta. Es tan solo un profesor de ciencias y una persona común, con sus virtudes y defectos… un hombre normal, enfrentado a un dilema imposible. Sobre esto, en la misma entrevista, dice Weir: «Mark Watney (protagonista de The Mar-tian) era un idiota, ¿verdad? Era humilde, divertido y modesto, y cosas así, pero era un astronauta seleccionado para ir a Marte. Debía haber vencido cientos de pruebas y a unos 10.000 candidatos, por lo que aún idiota, era la flor y nata de la cosecha. Sin embargo, para Proyecto Hail Mary, quise a alguien más común»

Aún mas desafiante es la creación de Rocky. A la hora de escribir sobre extraterrestres, ya no se trata tan solo de armar un individuo creíble: es preciso imaginar toda una raza, con su historia, cultura, costumbres, orígenes, para recién entonces poder presentarnos a un miembro de esa raza con el que pese a las diferencias culturales podamos empatizar. Inmenso logro del autor.

La otra entidad extraterrestre de la historia es el antagonista. Y tratándose de una criatura con la que no se puede razonar, inmune a las amenazas e indiferente a los ruegos, la única posible respuesta ante el peligro que representa será una respuesta científica. Al igual que en las otras novelas de Weir, aquí la ciencia es un personaje más, con tanto peso en la trama como Grace, Rocky o el enemigo que enfrentan.

En resumen, Proyecto Hail Mary es una gran novela, que ningún amante de la fantasía científica debería perderse y uno de los estrenos editoriales del año.


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